El Museo
Arqueológico Nacional (MAN) fue fundado en
1867 por Isabel II, y se ubica en el número 13 de la emblemática calle Serrano
de Madrid, junto con la biblioteca nacional. Y en el podemos encontrar una
exposición permanente de colecciones de antigüedades que representan la
historia de España, desde los orígenes a los tiempos más recientes, además de
ofrecer un panorama de las antiguas civilizaciones del resto del mundo.
Teniendo en cuenta que el museo cuenta con casi un siglo y medio de
antigüedad, es lógico que haya sufrido una gran evolución desde sus inicios
hasta el día de hoy. Pero lo cierto es que más allá de las reformas lógicas y
necesarias de las infraestructuras debido al paso de los años, el museo ha ido
mucho más allá.
El MAN es a día de hoy una institución totalmente actualizada y adaptada a
la era en la que vivimos, en un espacio que aúna lo clásico con la tecnología y
elegancia podremos disfrutar de una experiencia única que nos hará revivir la
historia.
El Museo cuenta con numerosas pantallas a lo largo de las distintas salas,
las cuales pulsando un botón inician un vídeo cuyo contenido explica la
temática de la sala en sí, lo cual resulta muy interesante y atractivo a los
visitantes.
Pero la funcionalidad multimedia no acaba en las pantallas, además, el
museo cuenta con un servicio de audio guía que incrementa en potencia el
aprendizaje en la visita al museo. Su funcionamiento es muy sencillo, en los
expositores o piezas del museo hay un número junto al símbolo de unos
auriculares, con tal de seleccionar el número indicado en la audio guía,
podremos escuchar una explicación al respecto.
Lo cierto es que este servicio de audio guía lo ofrecen ya numerosos
museos, pero el MAN va más allá, y cuenta también con su propia aplicación
móvil, con la cual no necesitaremos más que nuestro propio Smartphone para oír
las distintas explicaciones que el museo propone.
Lo mejor de todo no es su aspecto moderno y sus aparatos digitales, sino
que para los más curiosos a los cuales no les vale con ver y oír, hay
expositores con piezas de las distintas épocas que se pueden tocar, podrán
palpar con sus propias manos desde vasijas del siglo IV A.C hasta monedas de
oriente próximo acuñadas el siglo pasado.
En definitiva, el Museo Arqueológico Nacional ha sabido adaptarse a las
nuevas generaciones, lo que demuestra que por muy antigua que sea una
institución, puede renovarse sin la necesidad de perder su esencia.
